
El diamante es un
mineral compuesto de carbono, es la piedra preciosa cuya
composición es la
más simple, otras piedras preciosas son todas compuestas. El diamante tiene a
veces rastros de nitrógeno que
pueden ir hasta el 0,20 % y una proporción muy pequeña de
elementos extraños. El cristal de diamante se habría formado por la
repetición y el apilado en las 3 direcciones del espacio de átomos de carbono que se podrían comparar con tetraedros cúbicos cuyo centro concentraría
la masa del átomo y en los que los 4 vértices tendrían un electrón.
Cada átomo está vinculado, enganchado a otros por
enlaces muy fuertes y muy cortos.
Estos enlaces son covalentes y cada centro de estos átomos está distanciado de su vecino
solamente por una distancia del orden de 1,54 ángstrom, es decir 0,000.000.154 mm. Dado que los enlaces atómicos del diamante son muy cortos, esto
explica en parte su gran dureza. El grafito, que también está compuesto por carbono, es un mineral blando. Al contrario que el diamante sus átomos
están bastante alejados unos de otros y están débilmente vinculados. Si se comparan estos dos minerales (diamante y grafito), que están ambos
compuestos de carbono, el resultado es sorprendente: uno (el diamante) es muy duro y el otro (el grafito) es muy blando.