y que tienen las mismas características ópticas y físicas que sus equivalentes naturales.

Para
distinguir las piedras sintéticas de los diamantes auténticos existe un procedimiento muy simple que consiste
en
empañar con el aliento la piedra que hay que someter a un test, con la punta trasera de la piedra hacia arriba. El vaho desaparece
mucho más rápidamente de la superficie del diamante que de la piedra sintética. Lo ideal es tener consigo un diamante auténtico que sirva
de referencia con relación a la piedra que hay que someter a un test.

La
moisanita es el
sustituto más perfecto del diamante. Esta piedra no es muy fácil de detectar en las joyas.
No vacile en desengastar la piedra para someterla a un test correctamente. Índice de refracción: 2,65 a
2,69. Dureza: 9,25. Densidad: 3,21.
Conductibilidad térmica: muy alta.

El
óxido de circonio cúbico es el
segundo mejor sustituto del diamante pero, sin embargo, es más denso que el
diamante, lo que se traduce en un peso igual en una piedra más pequeña. También su dureza es diferente a la del diamante, está comprendida entre
8 y 8,5 en la escala de Mohs. Índice de refracción: 2,16. Densidad: 6.
Dispersión: 0,060. Dureza: 8,5.

Podemos decir finalmente que existe en el comercio un pequeño aparato que se denomina
reflectómetro (« reflectivity
meter » en inglés) y que permite medir la calidad y la cantidad de luz reflejada a través de la piedra sometida a un test. Permite así
obtener el índice de refracción de la piedra sometida a un test, lo que bastará con comparar con un cuadro de índices de refracción que se entrega
con el aparato. Podemos así detectar los principales sustitutos del diamante, tales como: la moisonita sintética, el óxido de circonio cúbico, la
espinela sintética, el zafiro sintético, el YAG, el circón alto, el titanato de estroncio, etc...