
Este mercado ofrece muchas más posibilidades que la CSO, sobre todo si su capacidad financiera es modesta. Está constituido
por mayoristas de diamantes, sociedades de explotación diamantífera y de oficinas de compra.

Es inútil precisarle que es obligatorio conocer los diamantes en bruto o estar acompañado por una persona experta en este
campo antes de comprar lo que sea. Las estafas no son raras y un neófito en la materia tiene más posibilidades de perder dinero que de ganarlo.

En cuanto a la compra de diamantes en bruto directamente en los países productores, allí también hay que desconfiar. Se piensa
que en los países productores encontraremos diamantes en bruto más baratos que en los países occidentales, lo cual está lejos de ser una verdad
absoluta. ¡Las empresas qué explotan las concesiones diamantíferas tienen ya su red de ventas de diamantes, lo mismo ocurre con las oficinas de
compra, conocen perfectamente el valor del diamante en bruto y si usted quiere hacer negocio con ellos será con un margen mínimo que no cubrirá
los gastos de desplazamiento y de hospedaje ocasionados por el viaje!

El precio del diamante sube con cada intermediario, y es ésta una de las razones de la elevación del precio de los diamantes.
El artesano que trabaja en su concesión y que descubre un diamante tiene la obligación de vendérselo a un comprador específico, y éste, que puede
trabajar por cuenta de una oficina de compra o puede ser independiente, tiene la posibilidad de revendérselo a otro comprador o a una oficina de
compra. En cualquier caso, el precio de este diamante va a aumentar. Este diamante llegará tarde o temprano a las manos de una oficina de compra,
que es el único (junto con las empresas mineras) que puede exportar libremente los diamantes del país. Pero, como acabamos de decirle, la gente
que trabaja en estas oficinas de compra conoce perfectamente el valor del diamante y en estas condiciones realizar una buena operación de compra
resulta difícil.

La mejor de las soluciones consiste en buscar una oportunidad en el país productor, con el fin de abrir una organización de
compra o asociarse con pequeños explotadores de diamantes modernizando sus equipos y materiales a cambio de tener participación en su sociedad.
Muchas de estas microexplotaciones trabajan con equipos rudimentarios y no tienen capacidad financiera para pasar a un nivel técnico superior,
tienen los permisos de explotación y las relaciones con el Ministerio de Minas, lo que facilita mucho la tarea, y solo falta encontrar el
compromiso justo entre ambos para la futura colaboración.

Para terminar, sepa sin embargo que los bancos centrales de los países productores compran diamantes a sus productores y que
los revenden cuando están faltos de divisas. Esta pista puede llevarle a una buena operación, ya que los diamantes comprados por el banco central
son diamantes de una calidad excepcional. Pero hay que ser rápido porque todo se sabe en estos países y, cuando un diamante de tal calidad acaba
de ser descubierto, bastan algunas horas para que el país entero esté al tanto y, si el país está al tanto, los diamantistas del mundo entero lo
están por medio de los intermediarios que trabajan por su cuenta en estos países. El mundo del diamante es un mundo muy cerrado donde todo se sabe
muy rápidamente.